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¿Cómo usar correctamente el papel de lija?

Esta herramienta se utiliza para desgastar, decapar, rayar o alisar la superficie a pintar, dependiendo de su aspereza. La misma se clasifica según la densidad de gránulos que posee, por eso podemos encontrarlas de 30, 40, 50, 60, 80, 100, 120, 150, 180, 220, 240, 280, 320, 360, 400, 500, 600, 1000, 1500…

El material de los gránulos puede ser de carburo de silicio, óxido de aluminio, polvo de vidrio, o polvo de granate. El soporte, materiales como papel, tela esmeril, esponja o madera.

Para quitar pintura es recomendable utilizar lijas entre el 30 y el 80 que son las mas “gruesas” y que tienen más capacidad de desgaste. Si estás trabajando sobre madera no conviene que sea tan gruesa. Si querés solo alisar un poco la superficie lijas entre 100 y 180 serán útiles. Si vas a lijar entre manos de pintura, generalmente en pinturas al aceite y brillantes, un lija entre 180 y 300 será más que suficiente.

Si buscás eliminar los granos o asperezas que hayan quedado en objetos o paredes ya terminadas, utilizá lijas entre 400 y 600 en pintura mate o 1000 en pinturas satinadas y 1500 en pinturas brillantes SÓLO SI LA PINTURA ES LO SUFICIENTEMENTE DURA PARA NO RAYARSE.

El lijado en la madera siempre tiene que ser a lo largo de la veta. Si cruzás la lija podrías “lastimarla” y se va a notar especialmente en barnizados. Si tienes que lijar en contra para llegar a toda la extensión de la superficie a pintar, hacelo con mucha suavidad.

En el caso de paredes no importa la dirección pero lo óptimo es hacerlo de forma circular, y en el de lijado de “parches” o reparaciones de grietas con un taco de madera para obtener un alisado perfecto. En el caso de superficies con molduras, curvas y relieves es conveniente el uso de espuma de pulido y viruta de acero.